AL CALOR DE UNA CENA O SENA?
Sé que en la noche dominical de este 18 de abril muchos al igual que yo, estaban a la expectativa de las respuestas que daban los candidatos presidenciales; el twitter a punto de colapsar y una divertida rivalidad se movía en las redes sociales tras los comentarios claramente divididos por diferencias ideológicas que llegaban a su mayor escozor mientras avanzaba el debate, pues todos y cada uno de nosotros creía que las mejores respuestas salían de aquel, con el cual simpatizábamos y sin proponérnoslo hicimos de la red una herramienta para hacer nuestro propio debate, todos con el convencimiento de tener la última palabra.
Lo cierto es que cuando analizo con objetividad y franqueza creo que esto del debate es una feria de talentos, que a mayor fortalezas de emisor, mayor puntaje se logra en las criticas y definitivamente tengo que decirlo, creo que Gustavo Petro y Germán Vargas Lleras podrían tener reinado y virreinato de esa calurosa noche, pues aun cuando el primero brillo por sus aires de sobrado, supo manejar sus nervios (si es que los tenia), inclusive noté un ligero aburrimiento y una mirada de “me quiero ir a dormir”, pero hay que reconocerle su lenguaje conciso y puntual, mantuvo firmeza en sus convicciones y en sus afirmaciones del pasado, mientras tanto el segundo parecía luchar con su ego y lograr un balance ideal entre su fama de soberbio y su intención de sencillo, fue amplio en sus exposiciones y parecía haber estudiado por semanas un parcial que definiría su vida, pues su exposición mostraba de un programa presidencial hecho a lupa y con tiempo de sobra. Mientras tanto Antanas Mockus se esforzaba por defenderse de los ataques que generó la oportunidad (o papaya) de cuestionarse entre sí, al mismo tiempo que mantenía una voz pausada como en el plan de demostrar que con su jerga intelectual lograría ser entendido por todos sus compatriotas, al fin y al cabo es difícil que estos compañeros que les toco (los d debate) entiendan de honestidad; es un lenguaje más sabio. Rafael Pardo parecía sufrir, su rostro mostraba dureza y sus respuestas dejaron la sensación de una ostia, ni azúcar ni sal, creo que no logró cautivar ni frustrar a nadie, y solo sentí su presencia cuando decidió calentar el ambiente, usando sus roces personales con Juan Manuel Santos, quien a su vez, inicio tranquilo y con la misma sonrisa simpática que adornaba a Noemí Sanín; las respuestas del candidato de la “U” fueron leales a sus actos del pasado y eso lo mostró sincero, un poco ruborizado ante el reclamo de Pardo, pero nada que la diplomacia no pudiera resolver con unas disculpas públicas, que lo dejaron como alguien que reconoce y asume sus errores. Sin embargo la tranquilidad no le duró mucho, pues la Dama del debate se encargó de cuestionarlo, ella quien al principio solo daba la impresión de una amable y tierna azafata, con voz temblosa y cantos de esperanza, sacó su AZ bajo el uniforme de inofensiva muchacha y cuestionó las cenas familiares de Santos, discutieron, se retaron y se calmaron, pero aquella bella doncella dejo hablar su cerebro en voz alta con un “DE LO QUE SE VA A SALVAR COLOMBIA”. Definitivamente un debate no muy claro en sus métodos loteros, pero bastante divertido por la mezcla de auras que flotaban sobre los ánimos de sus participantes. En realidad nunca entendí que buscaban los periodistas con su tónica antipática, pero creo que lo que sí lograron fue incentivar a que más de un de los candidatos saliera de ahí, hacer llamadas que limpiaran los errores de la noche en las emisoras que comenzarían su avalancha de críticas en la mañana de este lunes.
Esperemos no haya renuncias ni despidos que obedezcan a todo lo dicho en la efervescencia del más cuerdo y que este debate no genere malestares entre padres e hijas, que no prestaron atención a la cátedra de la Prudencia.
CÉSAR SANTOS BERROCAL
CÉSAR SANTOS BERROCAL
